lunes, septiembre 29
Mi Unicornio.
Encontré ese unicornio que busque por mas de cinco años después de convencerme de que solo existía en mi mente, lo agarre x su cuerno, me miro con cara de antaño, con cara de recordar todo lo que yo había olvidado, estaba inserto en mi pasado y se había quedado inmóvil esperando el momento adecuado para poder contarme todas esas historias que con el tiempo deje en un apartado rincón de mi pieza, junto con todas las tasitas de te y todas las muñecas con algún tipo de problema físico que dificultaba mi diversión. Lo acaricie como mi único enlace al pasado, lo abrasé como intentando que sus recuerdos se impregnaran en mi, como esperando que el me hiciera volver a los tiempos en que no me importaba de donde proviniera, fuera real o ficticio solo me importaba que existiera para mi, que yo fuera capaz de sentirlo tal como nadie era capaz de hacerlo, de poder respirar a la par y sentir cosas en conjunto, de poder olvidar todo solo con verlo, solo con saber que esa linda imagen que mi cabeza formulaba con extravagante rapidez, como buscando una forma de abstraerme de ese mundo de adultos sin conocimiento pero llenos de un saber mas imaginario que mi propio unicornio, aun así, volviendo al tema principal me dejé llevar por el momento, igual que antes, olvide que era una persona con bastante edad sobre mi espalda, deje mi bolso de equipaje tan pesado con tanta edad dentro, me amarre a la cadera solo 3 pertenencias, una foto de mi familia, para jamás olvidarla y poder sentirlas cerca de mi, una carta de la única persona que supo hacerme una carta y el perfume de la única persona que supo oler. Así me quede dormida y deje que mi unicornio me llevara donde fuese que quisiera llevarme, yo ya no estaba ahí, la que estaba ahí era mas bien, la única persona a la que jamás pude entender, mi yo interno, cobijado en la oreja izquierda de mi Pegaso.
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